Tal vez es así como empieza todo, cerrar los ojos e iniciar el viaje, sumergirse en aquellos recuerdos, emocionarse nuevamente, amargarse otra vez, reír, llorar, enamorarse una vez más, sufrir una última vez, estar en lo más alto de la cúspide, experimentar todos estos sentimientos, agradecer y tener en claro lo que fue. Luego, empezar a construir lo nuevo, jugar con nuestros pensamientos, utilizar el gran poder de la imaginación, deformar la vida a nuestro antojo. Tener en claro que aún se respira, y a nuestro alrededor un mundo en el que se puede ser de la mejor manera. Alguien ríe en alguna parte, así es como empieza todo, y cobra sentido el sexto día.
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